Es un relato de ficción que estoy escribiendo en internet.. Cualquier parecido con algún hecho, persona o lugar, tanto pasado, presente o futuro es pura coincidencia.
Un poco de música..
Mostrando entradas con la etiqueta puerta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta puerta. Mostrar todas las entradas
jueves, abril 12, 2012
LA CASONA - EL PAJAR..
El tiritaba sin cesar mientras intentaba no tropezar y se clavaba los guijarros del camino.
- Intenta caminar mas deprisa. ¿O acaso crees que voy a perder toda la noche contigo?. - Dijo entre risas mientras le daba un fuerte latigazo en las nalgas.
- Ahhhhhhhhhh. - Chilló de dolor mientras se encogía avergonzado.
- Lo siento mucho, mi ama. Intentaré moverme mas deprisa. - Se disculpó preocupado.
Mierda de piedras..
Mis pobres rodillas deben de estar ya todas despellejadas. Juraría que cada vez hay mas piedras. Mas que un jardín casi parece un camino forestal..
- Casi hemos llegado. Date prisa. - Dijo riéndose mientras daba un tirón a la cadena unida a su collar postural.
- Si mi ama, como desee. - Dijo resoplando mientras intentaba andar todo lo deprisa que las esposas se lo permitían.
Un rato después.
Ella abrió la puerta del pajar y le condujo hasta una estaca que estaba situada en el centro.
- Un par de detalles y te dejaré descansar. - Dijo riéndose mientras unía su collar a la estaca por medio de una gruesa argolla dispuesta al efecto.
- Si mi ama, como diga. - Dijo mientras bajaba la cabeza todo lo que la cadena le permitía, que era mas bien poco y temblaba preocupado.
¿Detalles?. Será que le parece poco que esté esposado, encadenado, unido a una puñetera estaca y con el antifaz de los cojones sin dejarme ni ver donde estoy..
Joder con los detalles..
- Estira las piernas un ratito. Te vendrá bien para descansar. - Dijo riéndose mientras se las esposaba a la estaca y le impedía cualquier movimiento.
- Si mi ama, como diga. - Dijo mientras intentaba mantener la postura sin clavarse la estaca.
- Ahora descansarás un par de horas. Es muy fácil. Tan solo debes mantener tu postura y procurar no dormirte. No hay nada mas sencillo. - Dijo riéndose mientras cerraba la puerta a sus espaldas.
miércoles, febrero 15, 2012
LA CASONA - UN GRACIOSO COJÍN..
- Mucho mejor. Te está haciendo falta estar un poco más cómodo. - Dijo entre risas mientras le ponía el collar postural y unía las esposas de sus muñecas al collar.
Uy.. Uy.. Uy.. Menos mal que solo dice que estaré un poco más cómodo..
- Y ahora demos un pequeño paseo. Estoy segura de que te servirá para descansar. - Dijo riéndose mientras le conducía al pasillo situado frente a la puerta negra y abría la cerradura.
El asintió con la cabeza mientras se apresuraba a andar.
Mierda.. A la que me descuide chocaré con cualquier mueble y me daré una buena ostia..
- Y ahora a descansar un ratito, tal cual mereces. - Dijo mientras le acercaba a la escalera y le hacia subir un par de peldaños riéndose al verle chocar las espinillas contra los escalones.
- Ahhhhh. - Chilló de dolor mientras se clavaba la escalera en las espinillas.
- Si es que no te fijas en nada. - Dijo riéndose a carcajadas.
- Cuando se ha visto subir una escalera de tijera sin siquiera mirar lo que se hace. - Dijo entre risas.
Por supuesto. ¿Quién no se fijaría a través de la máscara ciega..?.
Mierda de escalones..
- Siéntate un rato. Te vendrá bien descansar. - Dijo riéndose mientras le hacía sentarse sobre el dildo.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhh. - Chilló de dolor mientras intentaba no cargar su peso sobre el dildo.
Joder.. Joder.. Pues menos mal que se supone que iba a descansar.. Pedazo de descanso que me está dando..
- Siéntate bien. No querrás caerte, ¿verdad?. - Dijo riéndose mientras encadenaba sus muslos a la escalera.
Claro que no.. ¿Quién querría caerse de una escalera en lugar de incrustarse un dildo enorme?..
Tiene cada cosa.. Joder.. Joder.. Mierda de dildo.
lunes, mayo 10, 2010
LA CASONA - QUE FRÍO..

- Entra, no te quedes ahí parado. Venga que no tengo todo el día. - Dijo señalándole el claustrofóbico armario.
- Si mi ama, como diga.
- Lo primero, fuera collar, no sea que se estropeé. Y tu no quedrás eso, ¿verdad?.
- No mi ama, no quiero que se estropeé.
Ja.. y una leche. Me haría verdadera ilusión que se estropease el puñetero collar.
Con la pila de calambrazos que he llevado hoy. Mierda de trasto.. Me tiene mosqueado el hecho de que tenga tanto empeño en quitármelo para que no se estropeé. ¿Que querrá hacer?. Si tanto le estorba el collar.. Buf..
- Date la vuelta y arrimate bien a la pared del fondo de tu habitación por esta noche. - Dijo riéndose.
- Si mi ama, como desee.
Cogió una cadena que pendía del techo y la unió a sus esposas, haciéndole inclinarse hacia delante para intentar que no se siguiesen retorciendo sus muñecas.
Tensó la cadena hasta dejarle en una postura forzada, y pasó de nuevo la cadena rodeando ambos codos, y el otro extremo lo unió mediante un candado a la parte alta de la cadena.
- Mucho mejor, empiezas a estar a mi gusto.
- Si mi ama, como diga.
Cogió un collar de cuero que contaba con una argolla, y le ató con otra cadena a una argolla de la pared, de tal forma que quedaba completamente inclinado, sin posibilidad ni de agacharse ni mucho menos de levantarse.
- Te faltan un par de detalles y estarás listo para pasar la noche cómodo..
- Si mi ama, como desee.
Cogió un paño y se lo colocó en la espalda, sobre el puso dos bloques del congelador.
- Agradéceme que te ponga el paño, sino mañana tendrías unas buenas quemaduras. Y procura que no se caiga al suelo o lo pagarás.
- Si mi ama, no se caerá, intentaré no moverme.
- Bueno, solo te falta un pequeño detalle y estarás listo para que puedas descansar. - Dijo mientras le enculaba a fondo con el vibrador ya conectado.
- Si mi ama, como desee.
- Descansa y procura no moverte. - Dijo riéndose a carcajadas y saliendo.
Cerró la puerta con llave y se fue.
domingo, mayo 09, 2010
LA CASONA - EL PREMIO..

- Sí, te has ganado a pulso un buen castigo. Pero hoy solo te daré un pequeño anticipo, las cosas buenas siempre se hacen esperar. Seguro que sabrás luego agradecermelo en su justa medida.
- Si mi ama, como diga.
- Abre bien los ojos, y no quiero oír la menor protesta o será mucho peor. ¿Has entendido?.
- Si, mi ama.
Uff, que no sea lo que estoy pensando. No puede ser.. Debo estar equivocado. Apostaría algo a que va a verter el resto del zumo de limón directamente sobre las ahujas..
Uff, espero equivocarme..
Ella mientras tanto cogió un cuentagotas y lo llenó de zumo de limón. Y se le acercó sonriente.
- Antes no has debido moverte.. Aquí tienes tu premio. - Dijo mientras vertía varias gotas de zumo de limón con cuidado de que cayesen en su ojo.
El se mordió los labios con cuidado y ahogó un grito en su garganta, mientras apretaba los puños con fuerza y palidecía.
- Por favor mi ama, por favor. Me beberé todo el limón que quiera, pero no me eche mas en el ojo, por favor.
- Silencio.. Hablarás cuando te dé permiso para hacerlo. - Dijo mientras cogía de nuevo el cuentagotas y le vertía sendas gotas de zumo en el otro ojo.
El cerró los puños con fuerza y apretó los dientes mientras intentaba no chillar.
- Te has portado bastante bien, pero aún no me he divertido lo suficiente.. - Dijo mientras cogía otra ahuja y le atravesaba la ingle.
Uff, puñeteros limones, aún me escuecen los ojos. Mas me vale no darle motivos para que me premié más.. Curioso premio, a estas alturas preferiría un buen castigo, antes que volver a probar de nuevo, su "premio"..
- Necesitas un poco de movimiento.. - Dijo mientras le soltaba ambas piernas de la silla, y le quitaba las esposas para volvérselas a esposar retorciendo cuidadosamente ambas muñecas.
- Si mi ama, como desee.
- Acompáñame, te hace falta un poco de descanso.. - Dijo mientras le conducía de nuevo hacía la cocina y abría la puerta de la despensa..
jueves, febrero 18, 2010
LA CASONA - A LA LUZ DE LAS VELAS..
Ideal, sencillamente perfecto. De nuevo en una postura forzada y a saber por cuanto tiempo, porque si hubiese ido simplemente a por algo de picar, ni se molestaría en cerrar la puerta y mucho menos con llave. Fijo que va a tardar.
Odio este maldito potro.. Que llevaré.. ¿cinco minutos?.
Suficientes para clavarme el potro no solo en el estómago, sino casi incrustarmelo en las costillas.
Joder, pues menos mal que iba a ser una postura ligera..
La cadenita tintineó, y los plomos se estrellaron contra una de las patas del potro, armando un escándalo, pero eso fué lo de menos, porque con el vaivén de la cadena, le dió un fuerte tirón en sus testículos.
Uff, debo intentar no moverme, al parecer me puedo mover lo suficiente como para hacerme daño yo mismo.
Un rato más tarde.
- Debería haberte colocado mejor.. mira que dormirte. Es una falta total de respeto.
- Lo siento mucho mi ama, - Dijo entre bostezos - No pretendía dormir, me he debido de quedar unos segundos traspuesto. Le ruego que me disculpe, por favor, mi ama.
- No hay problema, en un rato te dejo seguir descansando.. - Dijo mientras soltaba una sonora carcajada..
- Lo primero que necesitas es tu mordaza, no se me apetece oír gritos, y dudo mucho de que hoy sepas comportarte tal cual espero.
- Si mi ama, como diga.
- Y luego unas velas para que entres un poco en calor, te veo un poco entumecido y medio dormido..
- mm.. mm..
Encendió una vela pequeña recubierta de aluminio en su base, y dejó caer unas cuantas gotas sobre su piel, no pudo evitar pegar un respingo; luego la empujó con fuerza para que quedase pegada a su piel, en su sitio, hasta consumirse..
Bueno, unas velas apenas si las notaré. No tengo de que preocuparme.. ¿O sí..? Nunca me ha puesto una mordaza para usar las velas..
Distribuyó no pocas velas a lo largo de su espalda, de tal suerte que si se apagase la luz, apenas si se notaría..
- Abre las piernas todo lo que puedas, terminaré enseguida.
Claro, solo tengo que retorcer un poco mas las muñecas y incrustarme los tobillos, en la barra.. Como no.. Justo lo que mas se me apetece en este momento.
Que puñeteramente frío está el dildo, la cuestión es que parece más pequeño que el de otros días...
lunes, febrero 15, 2010
LA CASONA - UNA POSTURA LIGERA..
Pues menos mal que no era nada, porque para no ser nada, tengo ambos muslos vendados. Si llega a ser algo, tendría que haber ido al médico..
Me molesta un poco, pero.. nada comparado con cuando echó el chorrito de alcohol..
Chorrito, estoy por asegurar que gastó media botella.. La cama todavía está húmeda.
Al rato se abrió la puerta, ella traía un maletín en la mano. Lo posó sobre la mesa y se le acercó.
- Bueno, te hace falta un poco de movimiento, ¿o pensabas que te iba a dejar descansar toda la tarde?. - Dijo mientras le soltaba las esposas de las muñecas, lo único que aún le mantenía sujeto al camastro.
- Si mi ama, como diga.
- ¿Tienes hambre?. - Dijo mientras le sonreía con picardía.
- Si, tengo hambre, pero haré lo que desee.
- En tal caso, comerás mas tarde, ahora mismo no se me apetece verte por el suelo.
- Si mi ama, como diga.
- Venga acercate al potro, hoy reposaras un ratito cómodo.
- Si mi ama, como desee.
El potro.. uff.. no me gusta nada el puñetero potro, me espera casi fijo otra interesante tarde-noche sin poder mover un músculo y echando chispas.
Si, estoy seguro será una buena noche.
No recuerdo haber estado nunca en el potro, sin haberlo maldecido una y mil veces a los cinco minutos de estar en el.
No muchos artilugios tienen esa propiedad, pero sin duda el potro es uno de ellos.
- Hoy estarás en una postura más ligera, que estoy convencida de que te gustará, apenas si la vas a notar. - Dijo mientras le sonreía y le mostraba el juego de esposas que estaban unidas apenas por diez centímetros ambos pares.
- Junta tus pies bajo la barra, apoya el estomago y baja los brazos. Es lo único que tienes que hacer.
Le esposó ambos tobillos, lo pasó por la barra y ajustó sus muñecas bien tirantes.
Perfecto.. ya no puedo hacer el menor movimiento, y no solo eso, me estoy clavando las esposas, y si trato de moverme retorceré más mis muñecas o quizás me las incrutaré en los tobillos.
- Abre un poco las piernas, todo lo que puedas.
- Pero, eso hará que las muñecas estén aún más tirantes.. Si, ya lo hago ama.
Cogió la cadenita y le ató sus huevos dando varias vueltas, separandoselos para después volver a juntarlos dando más vueltas, finalmente colgó un pequeño peso de ellos.
- Ponerte cómodo me ha dado hambre.. voy a comer algo. Me esperarás, ¿Verdad?. - Dijo sonriente.
- Si, mi ama haré lo que desee.
sábado, febrero 13, 2010
LA CASONA - DESGARRADO..
Más que eso, lo que estoy es preocupado. La puñetera sonda..
Odio la puñetera sonda, porque seguro que el hecho de ponermela encierra algún otro propósito. No me creo que sea simplemente por que no me mueva en toda la noche.
Porque, vamos a ver.. Desde que llegué. ¿Cuando pude una noche moverme a mi antojo?. Si descontamos la primera noche en que casi me quedó tieso en el cobertizo, ninguna otra pude moverme con libertad.
Y esa única noche, no me sirvió absolutamente para nada tener libertad de movimientos, porque estaba helado, y lo que menos quería era moverme.
Entre que estoy agotado, y que si me muevo podría producirme un desgarro. Es lo ideal para conciliar el sueño.
Se quedó dormido, al intentar moverse, sintió un dolor lacerante que le atravesaba ambos muslos, y entonces, despertó sobresaltado.
Al día siguiente, escuchó abrirse la puerta, y levantó la cabeza.
Algo totalmente inútil, porque con el antifaz puesto no podía ver nada.
- Veo que ha sido una noche tranquila, y te has divertido un poco.
- Si mi ama, como diga.
- En cualquier caso, nada que un chorrito de alcohol no solucione. - Dijo mientras vertía un buen chorro sobre la herida.
El alarido no se hizo esperar.
- Lo siento mi ama, no quería chillar.
- ¿Me podría decir si es grande la herida o si me he desgarrado?. Por favor, mi ama.
- Apenas te has hecho nada, pero será mejor descansar la zona, no queremos que se vaya a infectar, ¿verdad?.
- No mi ama, como diga.
- Voy a sacarte las ahujas y dejaremos descansar tus muslos hasta que se repongan. Has debido de dar un tirón fortisímo, si no llego a pasar la cuerda alrededor de tus muslos, y la hubiese dejado simplemente enganchada a las ahujas, estarías desgarrado de arriba a abajo.
- Ahora te va a escocer un poco, nada de chillar, ¿entendido?.
- Si, mi ama, como desee.
El mordió los labios con cuidado y sofocó un grito en su garganta, mientras ella le sacaba las ahujas con un pequeño tirón, y lo bañaba todo con abundante alcohol.
Después notó algo apretado que rodeaba sus muslos y entonces le quitó el antifaz.
- Gracias mi ama. - Dijo aún parpadeando e intentando ver.
- Espérame un rato.. Hoy aún no nos hemos divertido.
jueves, febrero 04, 2010
LA CASONA - SUDOR FRÍO..
Pero sé que a ella le encantan, basta ver el brillo de sus ojos, su sonrisa, la delicadeza con la que las coge una a una sin prisa, como si el tiempo se hubiese detenido.
Y luego, su forma de clavarlas, casi con delicadeza, atravesando la piel con suavidad, para luego, y eso es lo peor de todo, removerla buscando su lugar, para volver a atravesar de nuevo la piel y salir fuera de mi piel el extremo de la ahuja.
Esas malditas ahujas, cielos.. Si tan siquiera se conformase con poner unas pocas, y no se concentrase obstinadamente en las mismas zonas..
- ¿Estás sudando?. Si ni siquiera he empezado. ¿Tienes calor?. Igual debería de abrir un rato la ventana.. - Dijo mientras le sonreía burlonamente.
- No mi ama, no tengo nada de calor, gracias.
- En tal caso, empezaré.. no voy a entretenerme toda la tarde, y además tu necesitas descansar todo lo cómodo que puedas.
- Si mi ama, como desee.
Cogió la primera de las múltiples ahujas de que disponía, y se le acercó, el la miró asustado y desvió la mirada.
La ahuja atravesó la piel de su pezón sin la menor resistencia y salió al otro lado, dejando una fina gotita de sangre resbalar sobre su piel.
Cuando apenas se había recuperado de la primera ahuja, otra ahuja atravesó el mismo pezón, desde otro ángulo, para ir a salir en otra dirección.
Varias ahujas después, todas ellas atravesando el mismo pezón, se detuvo un momento y le miró.
Tenía los ojos llorosos y varias lágrimas rodaban por sus mejillas, pero no osó protestar. La miró sorprendido de que se detuviese.
- Se me apetece una Cola. ¿Tienes sed?.
- Si mi ama, como mi ama diga.
- Si mi ama, como mi ama diga.
Tengo el pezón echando chispas, y ni siquiera gastó la mitad de las ahujas. Prefiero no pensarlo.. una cosa es verle poner las ahujas en el pezón, pero..
Cada vez que pienso, que le falta el otro pezón, me pongo malo..
Ni se siquiera cuantas ahujas me clavó.. Cuando iba por la octava preferí cerrar los ojos un rato e intentar evadirme de lo que sucedía.
Mierda, odio las malditas ahujas..
El sonido de la puerta al abrirse, le sacó de sus pensamientos, para su sorpresa traía dos Colas.
Una de dos, o no bebo, o mucha sed tiene. Raro me parece que no me traíga cualquier otra bebida para mí. Y sin embargo estaría tan rica una Cola..
domingo, enero 10, 2010
LA CASONA - UN POCO DE CALOR
Al rato, escuchó abrirse la puerta, y oyó unos pasos apresurados que se dirigían hacia donde el estaba. Entonces la vió,y suspiró aliviado.
Desconozco cuales pueden ser sus intenciones, pero sean cuales sean, cuanto menos entraré en calor.
De verás que necesito entrar en calor, es lo que más deseo ahora mismo.
- ¿Tienes frío?.
- Si, mi ama, estoy casi helado, no puedo dejar de tiritar, por favor, ama, ¿podría soltarme?.
- Si, te hace falta entrar un poco en calor, creo que ya has aprendido como debes comportarte. - Dijó mientras cortaba el nylon que unía las pinzas a los pesos.
Le soltó y le pasó un albornoz.
- Muchisimas gracias mi ama.
Tras lo cual le esposo las muñecas a la espalda.
- Será mejor que te lleve a donde entres un poco más en calor. Tampoco es cuestión de que enfermes.
- Si, mi ama. Como diga.
Cerró la puerta del cobertizo, cruzaron el patio caminando por la gravilla con paso acelerado. A cada paso se iba clavando las piedrecillas en las plantas de los pies, pero no osó protestar.
Lo que más le preocupaba era el viento helado que había.
Ella con su bonito abrigo abrochado, su bufanda de forro polar, sus guantes, su gorro y sus altas botas negras.
El con un albornoz de ducha, de toalla y no demasiado largo. Pero feliz, feliz de poder dejar el cobertizo y entrar de nuevo en la casona.
Sea a donde sea que quiera llevarme, en la casa hay calefacción. Necesito entrar en calor y mucho.
Tras atravesar multitud de pasillos llegaron a la cocina, el bajo la cabeza apesadumbrado.
Esperaba que me llevase a mi cuarto, me daría igual la postura con tal de poder acostarme, la perspectiva de estar de nuevo dentro de la exigua celda, de pie y encadenado no se me apetece nada en absoluto, pero si es lo que desea, eso haré.
- ¿Tienes sed?. - Esposandole las muñecas hacia delante.
- He bebido mucho en el cobertizo, pero haré lo que desee.
- En tal caso, toma. - Ofreciendole un chocolate humeante.
- Oh, muchisimas gracias mi ama.
martes, diciembre 29, 2009
LA CASONA - EN TENSIÓN
- Mi ama, por favor. Me beberé cuanto guste, pero.. por favor, ¿me permitiría beber sin el embudo?.
- No, nada de eso, no puedo consentir que bebas sin comodidad. ¿Que te enseñaría si lo hiciese?.
- Tiene razón, gracias mi ama, tengo que aprender a comportarme como debo.
La botella estaba casi vacia, el la miró aliviado, creyendo que una vez terminada no tendría que beber nada más.
Pero se equivocaba..
- No te preocupes, aún hay otra botella para tí. ¿No creerías que después de haberte negado a beber, me iba a conformar tan solo con una botella, verdad?.
- Pero mi ama.. ya he bebido mucho. ¿Podría terminarme la botella más tarde o no beber más?. Por favor, mi ama.
- Se ve que hoy no recuerdas cual es tu lugar.
- Lo siento mucho, mi ama. No pretendía contrariarla, disculpeme, por favor.
- No te preocupes, no tengo el menor problema en recordatelo.
Cogió una cadenita y le ato los huevos a conciencia, adquirieron el clásico color morado palido; después colgó la cadenita de una polea y enganchó un peso.
- ¿Con mas ganas de seguir bebiendo?. - Dijo mientras le sonreía.
- Si, mi ama. Como desee.
- Pero antes, habrá que ponerte un poco mas cómodo.
- Como mi ama diga.
- Por supuesto. Te hacen falta unas pinzas.
Una a una, le fue colocando las pinzas, primero en el muslo derecho, hasta que ya no quedaba prácticamente un solo centimetro de su muslo sin pinzas. Y luego su muslo izquierdo corrió igual suerte.
Luego, cogió un fino hilo de nylon y unió cuidadosamente cada pinza, y en el extremo situó un peso, que traccionaba las pinzas, de forma que el menor movimiento brusco se las arrancaría una a una con fuerza.
- Mucho mejor, ahora si estás un poco cómodo, y si sabes lo que te conviene tratarás de moverte lo menos posible. - Dijo mientras exhibía una amplia sonrisa.
- Si mi ama, lo intentaré.
Tras no pocos esfuerzos logró terminarse las dos botellas.
- Ahora lo más sencillo, descansa un ratito, volveré pronto. - Dijo mientras le guiñaba un ojo, y se iba cerrando la puerta a su espalda.
martes, diciembre 22, 2009
LA CASONA - NOCHE FRÍA
De pronto sintió varios latigazos a cual más fuerte, y supo que la había enfadado. Le dió un fuerte tirón de la cadenita de su cuello y tiró de él.
De nuevo estamos atravesando mil puertas y pasillos, pero..
¿Porque tiene tanta prisa?. Sé que he debido de hacerla enfadar, pero..
¿Es que acaso si llegamos cinco minutos después cambiará algo?.
Seguro que me lleva de vuelta a mi celda, porque de haberme querido llevar a la cocina, no hubiesemos tardado prácticamente nada, ya que es la habitación contigua.
Pero no.. Estoy seguro de que tiene otros planes.. no sé cuales serán, pero estoy un poco preocupado.
Este suelo tan aspero.. me recuerda al día que llegué.
Sí, vamos hacia la puerta, estoy seguro. Ya noto el frío, mira que hace frío, me voy a quedar tieso.
Las esposas de sus tobillos tintinearon contra los escalones de piedra, la seguía casi sin aliento y tiritando de frío. A cada tirón le dejaba casi sin repiración iba tan deprisa que tenía que hacer verdaderos esfuerzos para intentar no caerse.
Ahora mismo preferiría que me azotase con fuerza, antes que el castigo que me haya preparado.
Tras abrir la puerta le hizo entrar y tumbarse en el frío suelo.
Cogió su muñeca derecha y la esposó a una argolla del suelo, después esposó su tobillo izquierdo muy tirante a otra argolla, apenas si podía moverse, e intentaba arquear el cuerpo intentando en vano reducir la tensión.
Pero naturalmente, no iba a dejarle una muñeca libre, fué esposado de pies y manos, con la mayor tracción posible, sin permitirle el menor movimiento.
Pero no era suficiente, unió su collar a sendas argollas que tiraban de el en dos direcciones contrarias, de forma que le fuese imposible girar el cuello.
Entonces para su sorpresa, se sentó sobre él a horcajadas, le metió el tubo muchisimo más fuerte que antes, enganchó el embudo y le empezó a dar de beber.
No tenía mas opción que beber, no tenía forma alguna de oponerse, ni de intentar comunicarse.
Le dió la tos, era demasiado líquido y no podía tragarselo tan deprisa. En vista de que seguía tosiendo, le soltó la máscara lo suficiente como para dejar su boca y nariz fuera de ella.
Aprovechó para tomar una gran bocanada de aire, entre tos. La tos se empeñaba en no irse. No podía dejar de toser..
Al rato ya calmado y respirando bien.
- Muchisimas gracias mi ama, de veras que se lo agradezco, me estaba ahogando la máscara. ¿Podría permitirme no beber más?. Por favor mi ama, haré lo que sea, pero no me dé mas de beber.
Por toda respuesta se limitó a quitarle la máscara, y los tapones de los oídos.
- ¿Mejor?.
- Si, mi ama. Muchas gracias por quitarme la máscara.
- Ahora terminarás tu bebida, trata de hacerlo bien y no hagas que me arrepienta de habertela quitado.. ¿Estamos?.
- Si mi ama, no se preocupe. Me beberé cuanto guste.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
LA CASONA by VERTGREENVERT is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 3.0 España License.
Based on a work at vertgreenvert.blogspot.com.
Permissions beyond the scope of this license may be available at @VERTGREENVERT.







