Un poco de música..

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miércoles, agosto 18, 2010

LA CASONA - UN POCO DE LLUVIA..




- Levántate, ya está bien de hacer el vago..
El la miró y asintió con la cabeza.
- Necesitas dar un largo paseo, te sentará muy bien. - Dijo riéndose mientras se sentaba en la silla.
Ella abrió la puerta sin descabalgarle y apretó el tubo para instarle a que se diese prisa en moverse.

Uffffffff, no solo llueve a cantaros, sino que encima hace viento. ¿Y pretende salir con este tiempo?. Si hoy no pillo una pulmonía jamás lo haré..
Se paró en el quicio de la puerta y la miró.

- No creo haberte dado permiso para pararte, muévete. - Dijo mientras le daba un fuerte golpe con la fusta en sus nalgas y cerraba completamente el paso de aire al tubo.
Ella se había puesto sobre el abrigo una larga capa impermeable, que tuvo cuidado para encogerla dejando al descubierto sus botas, y de paso que el no pudiese taparse con ella
.
Y ahora el grijo.. por si no me bastase con los charcos, el frío y la lluvia, para colmo tengo que clavarme las puñeteras piedras.. Joder.. mierda de piedras.. Pero.. vamos a ver. ¿Quién coño tuvo la brillante idea, de al lado de unos escalones de piedra colocar grijo?. Joder.. será por materiales..
Para colmo, el jodido tubo sigue cerrado.. uffffffffffff, ya casi no me queda aire.. Pero temo que si la miro o intento protestar, se enfade aún mas de lo que está y decida castigarme.. No. Debo de tratar de aguantar un rato más.. Seguro que pronto le dará frío.. Y entonces me dejará descansar.. Necesito tanto poder tumbarme un rato y respirar a gusto..
Oh, suena como un sueño..

El se llevó una mano a la cara y tocó la máscara para indicarle que estaba casi sin aire, mientras la miraba asustado.
- Lo se, sé perfectamente que casi no te queda aire, pero aguantaras aún un rato.
- Tumbate y descansa un momento. - Dijo mientras se reía y le mostraba un enorme charco que había frente a ellos.

El hizo lo que le pedía, casi al instante abrió el tubo casi por completo, permitiendole tomar una gran bocanada de aire.
Mierda.. Pero que fría está esta jodida agua. Uffffffff. Odio los puñeteros charcos.. El invierno, el frío, pero mas que nada la lluvia.. Si por lo menos dejase de llover..
Pero no.. Todo parece estar confabulado para que yo me quede tieso, no falta el menor detalle.. Sencillamente genial..

domingo, enero 10, 2010

LA CASONA - UN POCO DE CALOR




Si que hace frío.. es más, no puedo dejar de tiritar, no veo la hora en que regrese. No creo que tiritar tanto sea muy bueno...

Al rato, escuchó abrirse la puerta, y oyó unos pasos apresurados que se dirigían hacia donde el estaba. Entonces la vió,y suspiró aliviado.

Desconozco cuales pueden ser sus intenciones, pero sean cuales sean, cuanto menos entraré en calor.
De verás que necesito entrar en calor, es lo que más deseo ahora mismo.

- ¿Tienes frío?.
- Si, mi ama, estoy casi helado, no puedo dejar de tiritar, por favor, ama, ¿podría soltarme?.
- Si, te hace falta entrar un poco en calor, creo que ya has aprendido como debes comportarte. - Dijó mientras cortaba el nylon que unía las pinzas a los pesos.

Le soltó y le pasó un albornoz.
- Muchisimas gracias mi ama.

Tras lo cual le esposo las muñecas a la espalda.
- Será mejor que te lleve a donde entres un poco más en calor. Tampoco es cuestión de que enfermes.
- Si, mi ama. Como diga.

Cerró la puerta del cobertizo, cruzaron el patio caminando por la gravilla con paso acelerado. A cada paso se iba clavando las piedrecillas en las plantas de los pies, pero no osó protestar.
Lo que más le preocupaba era el viento helado que había.

Ella con su bonito abrigo abrochado, su bufanda de forro polar, sus guantes, su gorro y sus altas botas negras.

El con un albornoz de ducha, de toalla y no demasiado largo. Pero feliz, feliz de poder dejar el cobertizo y entrar de nuevo en la casona.

Sea a donde sea que quiera llevarme, en la casa hay calefacción. Necesito entrar en calor y mucho.

Tras atravesar multitud de pasillos llegaron a la cocina, el bajo la cabeza apesadumbrado.
Esperaba que me llevase a mi cuarto, me daría igual la postura con tal de poder acostarme, la perspectiva de estar de nuevo dentro de la exigua celda, de pie y encadenado no se me apetece nada en absoluto, pero si es lo que desea, eso haré.

- ¿Tienes sed?. - Esposandole las muñecas hacia delante.
- He bebido mucho en el cobertizo, pero haré lo que desee.
- En tal caso, toma. - Ofreciendole un chocolate humeante.
- Oh, muchisimas gracias mi ama.

domingo, octubre 11, 2009

LA CASONA - LOS ESCALONES



Tenía mucho frío y le costaba andar, el grijo del camino se le clavaba en los pies desnudos, el viento le azotaba con furia, las gotas de lluvia le humedecían el cabello y unas manos enguantadas le conducían poco menos que a tirones.

Subió unos escalones de piedra, agradeció mentalmente no tener que caminar más sobre el grijo. Le había costado verdaderos esfuerzos no protestar, o suplicar para que le dejase usar sus zapatos.

La puerta crujió al abrirse, cruzó el umbral y se encontró pisando un cálido suelo de madera, las esposas tintineaban con fuerza a cada movimiento que hacia al moverse.
Seguían caminando el recorrido parecia no tener fin, ya había escuchado abrirse al menos cuatro puertas.

- Ya casi hemos llegado, ahora vamos a bajar unos escalones, procura fijarte donde pones los pies o los bajarás rodando.
- Si ama, lo intentaré. Podría por favor ajustarme las esposas hacia delante, por lo menos hasta bajar los escalones, por favor ama.
- No hará falta.
- Si mi ama como guste. Perdone la impertinencia.

Intentó bajar los escalones, las esposas de sus tobillos apenas si le dejaban moverse y temía caer.

viernes, octubre 09, 2009

LA CASONA - LAS ESPOSAS



La puerta finalmente se abrió, un viento frio penetró en el cobertizo arrastrando hojas secas al interior, mezclado con gotas de lluvia ..

Hace muchisimo frio, espero no tener que estar mucho rato afuera, o me quedare tieso de frío.
Sintió el frio de las esposas al acariciar sus tobillos, para a continuación cerrarse con fuerza apretando sus tobillos.


- ¿Son realmente necesarias?. Sabe que no osaria desobedecerle ni hacer nada que le molestase.
- Por supuesto que no lo haras.
- Manos a la espalda.
- Lo siento mucho, no pretendía molestarle.

Le esposó ambas muñecas a la espalda con fuerza, y sin molestarse en contestarle, lo condujo fuera del cobertizo, casi a rastras, iba trastabilleando e intentando no caerse.

Apenas si podia caminar, debía dar pasos muy cortos, y a cada nuevo paso las esposas le daban un fuerte tirón a sus tobillos recordandole como debía andar.

Prefirió mantenerse en silencio e intentar hacer lo que le pidiese,
estaba asustado ante la incertidumbre por lo que le iba a suceder, y tenia mucho frio.

viernes, abril 18, 2008

LA CASONA - NOCHE FRÍA


Era una fría noche de invierno, los copos de nieve caían lentamente cubriendo el empedrado camino de piedra, a lo lejos se veía una casona señorial que antaño había sido lujosa, y ahora estaba aparentemente abandonada.

Tan solo se podía ver el piso superior, unos amplios ventanales cubiertos por gruesas cortinas que no dejaban pasar la luz ni ver si dentro había alguien; el tejado sin embargo se veía impoluto, señal de que había sido reparado recientemente; las altas verjas de hierro oxidado cubiertas por el seto no permitían obserbar nada.

El sonido del viento apenas dejaba oír nada, las ramas de los árboles se quebraban debido a la incipiente tormenta desencadenada, a lo lejos el sonido de las olas sacudía el acantilado con furia.
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