Un poco de música..

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lunes, abril 22, 2013

LA CASONA - PEQUEÑA LECCIÓN..



- Hay que ver que flojito estás hoy. Apenas si te he tocado y ya pareces no tener fuerzas ni para andar. Será mejor que te ayude a moverte con mas energía. - Dijo entre risas mientras jugueteaba con la potencia del collar eléctrico.
- Ahhhhhhhhhhhhhh. - Chilló de dolor mientras intentaba moverse mas deprisa arrastrando las cadenas sobre el grijo.
- Intentaré darme mas prisa. Lo siento mucho, mi ama. - Se disculpó preocupado.
- Mas deprisa. Vamos. Que no tengo todo el día. - Dijo riéndose mientras daba un fuerte tirón a la cadenita que apresaba sus huevos.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. - Chilló de dolor mientras caía de rodillas sobre los fríos escalones de mármol.
- Se ve que no aprendes. Y es una pena. Con lo que yo me preocupo por enseñarte a comportarte. Y tu, no aprendes. Eres un completo inútil. - Dijo mientras le quitaba las esposas de su muñeca derecha, para volver a ponerselas abrochadas por delante.
- Lo siento mucho, mi ama. Perdóneme, por favor. - Suplicó preocupado.
- A cuatro patas. Vamos. Se me apetece dar un pequeño paseo. - Dijo riéndose mientras se sentaba a horcajadas sobre su espalda y aprovechaba para clavarle las espuelas de sus botas en los muslos.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. - Chilló de dolor mientras se movía todo lo rápido que le permitían las esposas de sus tobillos.
- Mas deprisa. Intenta no demostrar lo flojito que eres. - Dijo mientras le daba un fuerte golpe con la fusta en sus nalgas.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhh. - Chilló de dolor, mientras intentaba subir los escalones con rapidez.
- Si mi ama, como diga. - Resopló agotado.
- Deprisa. - Dijo entre risas mientras le clavaba las espuelas en sus muslos.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh. - Chilló de dolor mientras subía con rapidez el último escalón que le separaba de la pesada puerta de roble.

domingo, abril 21, 2013

LA CASONA - UN SOPLO DE AIRE FRESCO..



Mierda de piedras. No hay opción, o me las clavo y aguanto la postura, so pena de dar un fuerte tirón a mis pobres huevos. O peor aún, me las clavo y al intentar moverme consigo un buen tirón en mis huevos y ver las estrellas..
Ufffffffffffffff.
Mierda de postura, y sobre todo, mierda de cadenita. 
Un buen rato después.
El ruido de las espuelas resonó sobre el grijo, mientras el se revolvía inquieto.
- Vaya. Y yo que creía que mantendrías tu postura. Y en lugar de eso, vuelvo y te encuentro casi dormido. ¿Acaso te aburres?. - Dijo mientras le miraba enfadada.
- Lo siento mucho, mi ama. Tan sólo descansaba para recuperar fuerzas. Siento no haber mantenido mi postura. Perdóneme, por favor. - Suplicó preocupado.
- No hay problema. Ya lo verás. Estoy segura de que sabrás recuperar el tiempo perdido. - Dijo mientras le miraba seria y le colocaba el collar eléctrico lo más ajustado posible.
- Si mi ama, como diga. - Dijo entre jadeos mientras bajaba la cabeza y temblaba asustado.
- Y ahora un buen paseo te ayudará a recuperar energías. - Dijo entre risas mientras ajustaba al máximo la potencia del collar, y los primeros calambrazos recorrían su cuerpo.
- Si mi ama, como diga. Me gusta mi paseo, mi ama. Muchas gracias, mi ama. - Dijo entre jadeos mientras intentaba seguirla para no aumentar la presión sobre sus huevos e intentar evitar los tirones de la cadenita.
- Intenta darte prisa. Vamos. - Dijo mientras daba un fuerte tirón de la cadenita y el caía de rodillas sobre las piedras.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh. - Chilló de dolor mientras encogía sus piernas todo lo que las esposas y las cadenas se lo permitían.
- Si mi ama, como diga. - Jadeó preocupado mientras se apresuraba a ponerse en pie.
- En pie, vamos. Y procura no perder el tiempo. - Dijo mientras daba otro tirón de la cadenita y le hacía tambalearse de dolor.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhh. - Chilló de dolor mientras la seguía.

jueves, abril 18, 2013

LA CASONA - COMODIDAD ANTE TODO..



Odio la cadenita. Sí, la odio. 
Uf.. Con el cabreo que tiene. Mis pobres huevos quedarán para el arrastre. 
Uffffffffffff, nunca mejor dicho. Ni siquiera les ha dado un triste tirón y yo ya estoy viendo las estrellas..
- ¿Estás cómodo?. - Dijo riéndose mientras ajustaba aún mas la cadenita aprisionando sus testículos.
- Si mi ama, como desee. - Dijo preocupado mientras bajaba la vista al suelo.
- Túmbate un rato. Te vendrá bien descansar un par de minutos mientras termino de ponerte un poco más cómodo. - Dijo entre risas mientras le mostraba las afiladas piedras.
- Si mi ama, como diga. - Dijo mientras miraba con pavor los afilados guijarros.
Joder.. Joder.. 
No va a quedar ni una maldita piedra que no se me clave..
- Cierto, te faltan un par de detalles. - Dijo riéndose mientras esposaba sus muñecas retorcidas a la espalda.
- Y no creerías que se me iba a olvidar poner cómodos tus tobillos, ¿verdad?. - Dijo riéndose mientras le apretaba las pesadas esposas en sus tobillos.
- Intenta no moverte. Volveré ahora mismo con el último detalle que necesitas antes de dar un pequeño paseo. - Dijo riéndose mientras ajustaba la cadenita de forma que trabase las esposas de sus tobillos junto con las de sus muñecas.
- Si mi ama, como diga. - Respondió preocupado.
Uffffffffff. Mierda de cadenita..
No quiero ni pensar en lo que haya ido a buscar. ¿Quién querría moverse si para ello tuviese que dar un fuerte tirón a sus huevos?. 
Creo que nadie..
Ufffffffffffff..  
Miedo me dan sus detallitos.. 

miércoles, abril 10, 2013

LA CASONA - UN PAR DE PIEDRECITAS..



- Claro que si. No hay problema. Ya lo verás. - Dijo con dulzura mientras le daba un fuerte golpe con la fusta hasta casi derribarle.
- Ahhhhhhhhhhhhhh. - Chilló de dolor mientras intentaba mantener el equilibrio con las manos a su espalda y arrodillado sobre las puntiagudas piedras.
- Lo siento mucho, mi ama. Solo es que estoy un poco cansado. Seguro que si me deja descansar unos instantes recuperaré las fuerzas lo suficiente como para llevar el taxi donde desee. - Dijo preocupado mientras intentaba mantener su postura.
- Nada de disculpas. Las disculpas ahora mismo están de mas. Si ni siquiera puedes cumplir una simple orden. Es que aun no has aprendido nada de lo que te he enseñado. - Dijo mientras le daba un fuerte golpe con la fusta en las nalgas hasta dejarlas en carne viva.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh. - Chilló de dolor mientras se encogía todo lo que podía intentando atenuar la fuerza de los golpes que se sucedían.
- Eres un completo inútil. ¿Es que ni siquiera sabes mantener tu postura?. - Dijo enfadada mientras le daba una fuerte patada y le derribaba sobre las afiladas piedras.
- Ahhhhhhhhhhhhhhh. - Chilló de dolor mientras se apresuraba a colocarse en su postura.
- Si mi ama. Soy un inútil y no se hacer nada bien. Siento ser tan mal esclavo. - Se disculpó preocupado.
- Si que lo eres realmente inútil. - Dijo enfadada mientras le derribaba de nuevo de una patada.
- Mantendré mi postura, mi ama. No se preocupe. - Dijo mientras se apresuraba a arrodillarse en su sitio.
- No solo no mantienes tu postura, sino que ni siquiera eres capaz de mantenerte presentable por espacio de mas de cinco minutos. - Dijo enfadada mientras le derribaba de nuevo de otra patada mientras le clavaba las espuelas de sus botas.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.  - Chilló de dolor mientras se clavaba las espuelas en los muslos.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhh. - Chilló de dolor mientras caía sobre las afiladas piedras.
- Lo siento mucho, mi ama. - Se disculpó preocupado mientras se arrodillaba todo lo rápido que sus doloridos músculos  se lo permitían.

domingo, enero 10, 2010

LA CASONA - UN POCO DE CALOR




Si que hace frío.. es más, no puedo dejar de tiritar, no veo la hora en que regrese. No creo que tiritar tanto sea muy bueno...

Al rato, escuchó abrirse la puerta, y oyó unos pasos apresurados que se dirigían hacia donde el estaba. Entonces la vió,y suspiró aliviado.

Desconozco cuales pueden ser sus intenciones, pero sean cuales sean, cuanto menos entraré en calor.
De verás que necesito entrar en calor, es lo que más deseo ahora mismo.

- ¿Tienes frío?.
- Si, mi ama, estoy casi helado, no puedo dejar de tiritar, por favor, ama, ¿podría soltarme?.
- Si, te hace falta entrar un poco en calor, creo que ya has aprendido como debes comportarte. - Dijó mientras cortaba el nylon que unía las pinzas a los pesos.

Le soltó y le pasó un albornoz.
- Muchisimas gracias mi ama.

Tras lo cual le esposo las muñecas a la espalda.
- Será mejor que te lleve a donde entres un poco más en calor. Tampoco es cuestión de que enfermes.
- Si, mi ama. Como diga.

Cerró la puerta del cobertizo, cruzaron el patio caminando por la gravilla con paso acelerado. A cada paso se iba clavando las piedrecillas en las plantas de los pies, pero no osó protestar.
Lo que más le preocupaba era el viento helado que había.

Ella con su bonito abrigo abrochado, su bufanda de forro polar, sus guantes, su gorro y sus altas botas negras.

El con un albornoz de ducha, de toalla y no demasiado largo. Pero feliz, feliz de poder dejar el cobertizo y entrar de nuevo en la casona.

Sea a donde sea que quiera llevarme, en la casa hay calefacción. Necesito entrar en calor y mucho.

Tras atravesar multitud de pasillos llegaron a la cocina, el bajo la cabeza apesadumbrado.
Esperaba que me llevase a mi cuarto, me daría igual la postura con tal de poder acostarme, la perspectiva de estar de nuevo dentro de la exigua celda, de pie y encadenado no se me apetece nada en absoluto, pero si es lo que desea, eso haré.

- ¿Tienes sed?. - Esposandole las muñecas hacia delante.
- He bebido mucho en el cobertizo, pero haré lo que desee.
- En tal caso, toma. - Ofreciendole un chocolate humeante.
- Oh, muchisimas gracias mi ama.

domingo, octubre 11, 2009

LA CASONA - LOS ESCALONES



Tenía mucho frío y le costaba andar, el grijo del camino se le clavaba en los pies desnudos, el viento le azotaba con furia, las gotas de lluvia le humedecían el cabello y unas manos enguantadas le conducían poco menos que a tirones.

Subió unos escalones de piedra, agradeció mentalmente no tener que caminar más sobre el grijo. Le había costado verdaderos esfuerzos no protestar, o suplicar para que le dejase usar sus zapatos.

La puerta crujió al abrirse, cruzó el umbral y se encontró pisando un cálido suelo de madera, las esposas tintineaban con fuerza a cada movimiento que hacia al moverse.
Seguían caminando el recorrido parecia no tener fin, ya había escuchado abrirse al menos cuatro puertas.

- Ya casi hemos llegado, ahora vamos a bajar unos escalones, procura fijarte donde pones los pies o los bajarás rodando.
- Si ama, lo intentaré. Podría por favor ajustarme las esposas hacia delante, por lo menos hasta bajar los escalones, por favor ama.
- No hará falta.
- Si mi ama como guste. Perdone la impertinencia.

Intentó bajar los escalones, las esposas de sus tobillos apenas si le dejaban moverse y temía caer.

miércoles, septiembre 23, 2009

LA CASONA - EL CHASQUIDO



En sus oídos resonaba el motor.. cada vez más cerca, cada vez más alto.. ya oía los charcos del camino.. el coche parecia acercarse bastante rápido..

Por supuesto, tenía que ser ella, en la vida la había visto conducir despacio..
Pese a ello, en el tiempo que hacia que la conocía no había tenido ningún accidente.. Conducia muy bien, pero demasiado deprisa para su gusto..

Escuchó el frenazo del coche.. seguido del pitido de la verja, por eso le había costado tanto trabajo abrirla.. ahora lo comprendia..

Era una verja accionada por medio del mando a distancia.. con razón le había costado horrores moverla lo suficiente para entrar..

De nuevo el pitido del motor de la verja al cerrarse, y el chasquido de la verja cerrandose con fuerza..

El fuerte sonido no pudo por menos que sobresaltarle, era un ruido muy fuerte y seco, daba la impresión de estar cerrandose la puerta de un submarino..
Mejor intento estar tranquilo.. solo es un ruido..

El grijo de la entrada rebotó contra los escalones de la entrada..
Definitivamente ha frenado justo a la entrada de la casa..

Escuchó pasos apresurados acercandose al cobertizo, y la llave giró en la cerradura, la puerta chirrió al abrirse.
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