Un poco de música..

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miércoles, abril 10, 2013

LA CASONA - UN PAR DE PIEDRECITAS..



- Claro que si. No hay problema. Ya lo verás. - Dijo con dulzura mientras le daba un fuerte golpe con la fusta hasta casi derribarle.
- Ahhhhhhhhhhhhhh. - Chilló de dolor mientras intentaba mantener el equilibrio con las manos a su espalda y arrodillado sobre las puntiagudas piedras.
- Lo siento mucho, mi ama. Solo es que estoy un poco cansado. Seguro que si me deja descansar unos instantes recuperaré las fuerzas lo suficiente como para llevar el taxi donde desee. - Dijo preocupado mientras intentaba mantener su postura.
- Nada de disculpas. Las disculpas ahora mismo están de mas. Si ni siquiera puedes cumplir una simple orden. Es que aun no has aprendido nada de lo que te he enseñado. - Dijo mientras le daba un fuerte golpe con la fusta en las nalgas hasta dejarlas en carne viva.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh. - Chilló de dolor mientras se encogía todo lo que podía intentando atenuar la fuerza de los golpes que se sucedían.
- Eres un completo inútil. ¿Es que ni siquiera sabes mantener tu postura?. - Dijo enfadada mientras le daba una fuerte patada y le derribaba sobre las afiladas piedras.
- Ahhhhhhhhhhhhhhh. - Chilló de dolor mientras se apresuraba a colocarse en su postura.
- Si mi ama. Soy un inútil y no se hacer nada bien. Siento ser tan mal esclavo. - Se disculpó preocupado.
- Si que lo eres realmente inútil. - Dijo enfadada mientras le derribaba de nuevo de una patada.
- Mantendré mi postura, mi ama. No se preocupe. - Dijo mientras se apresuraba a arrodillarse en su sitio.
- No solo no mantienes tu postura, sino que ni siquiera eres capaz de mantenerte presentable por espacio de mas de cinco minutos. - Dijo enfadada mientras le derribaba de nuevo de otra patada mientras le clavaba las espuelas de sus botas.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.  - Chilló de dolor mientras se clavaba las espuelas en los muslos.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhh. - Chilló de dolor mientras caía sobre las afiladas piedras.
- Lo siento mucho, mi ama. - Se disculpó preocupado mientras se arrodillaba todo lo rápido que sus doloridos músculos  se lo permitían.

viernes, septiembre 16, 2011

LA CASONA - COMO UN ESPEJO..





- Y ahora sigue lamiendo y no te detengas hasta que mis tacones brillen como un espejo. - Dijo mientras le miraba seria.
- Si mi ama, como desee.
Me estoy poniendo a mil.. Me encanta chupar sus tacones dando pequeños lametones, ascendiendo poco a poco como el que no quiere la cosa, y rozar sus juguetones dedos.. 
Mierda de cinturón de castidad.. Me lo estoy incrustando a fondo.. Uffffffff.
- ¿Te parece que ya están lo bastante brillantes como para que te detengas?. - Dijo mientras le daba un latigazo en sus muslos.
- No, mi ama. Aún no brillan. 
- Eso me parecía.. - Dijo riéndose mientras descalzaba su pie derecho y le daba una patada en sus testículos teniendo cuidado de esquivar el cinturón de castidad.
- Ahhhhhhhhh. - Chilló de dolor mientras daba un fuerte tirón a las esposas de sus tobillos.
- Vamos, continúa.. ¿O acaso te he mandado parar?. - Dijo riéndose.
- Si mi ama, como diga.
- Vaya.. Te has enfriado.. Es una auténtica pena. Aún no brillan. - Dijo riéndose. mientras azotaba sus muslos.
- Si mi ama, como diga. Los dejaré brillantes.
¿Brillantes?. Y una leche.. Si no brillan después de estar mas de media hora bajo el agua helada de la ducha, por mucho que los chupe será imposible.. Y para colmo me estoy quedando tieso.. Mierda de agua..
- Será mejor que te ponga un poco más cómodo. - Dijo mientras le enculaba con el dildo hinchable.
- Si mi ama, como desee.
- Está visto que hoy no haces nada bien.. Cada vez brillan menos. - Dijo riéndose mientras le daba otra patada en sus huevos.
- Ahhhhhhhhhhh. - Chilló de dolor mientras se encogía todo lo que las esposas le permitían.
- Lo siento mucho, mi ama, trataré de hacerlo mejor.
- Sé que lo harás, por la cuenta que te tiene. - Dijo riéndose.

lunes, diciembre 21, 2009

LA CASONA - UN POCO CÓMODO



Aún temblaba, cuando terminó de ajustarle la máscara, le colocó las esposas en los tobillos y por supuesto, el oprimente collar.

Tras conducirle a su cestita, le obligó a acostarse, y le puso su cadenita en las manos, que le había dejado sueltas para que se pudiese mover mejor.

¿Y ahora como diablos pretende que la obedezca?. ¿Como voy a enterarme de lo que quiere que haga sin poder verla ni oírla?.

No entiendo nada, solo sé que ahora quiere que esté acostado y sin moverme, hasta que se le apetezca divertirse a mi costa, o como a ella le gusta llamarlo: "Ponerme cómodo".

Ahora mismo preferiría estar en el suelo, esta cesta puñetera me obliga a estar encogido, clavandome el mimbre por todas partes y por si eso fuera poco, jadeando por que el collar está tan apretado que no me deja respirar con normalidad..

De pronto, un tirón le sacó de sus pensamientos, salió de su cestita e intentó averiguar donde debía ir.
Siguió la cadenita, pero como estaba ya posada en el suelo, le costó un buen rato encontrar hacia donde debía dirigirse.

No hay forma de encontrarla.. o la cadena es largisíma o juraría que estoy dando vueltas en circulos.. ¿Dónde coño tengo que ir?.

Esto es frustrante, intento cumplir sus ordenes, pero así me es imposible. Nada, no la encuentro. Y como tampoco puedo preguntarle. Lo único que puedo hacer es seguir buscandola.
De pronto se le acercó, le obligó a tumbarse y le asestó 12 fuertes latigazos en sus nalgas.

La máscara dejó escapar varios gemidos, pero lejos de inmutarse, continuo azotandole aún con mas fuerza. Insistiendo en sus muslos, con más brio del que había empleado en sus nalgas.

Después, con un pisotón le indico que no se moviese, aplastando sus muslos contra el suelo.
Perfecto, sí, sencillamente es perfecto.. Ya veo como piensa comunicarse conmigo.

Sin duda una buena forma, en lenguaje universal. Claro, lo que cualquiera entendería. Es un decir, lo entenderá cualquiera que haya tenido alguna sesión con ella y conozca un poco sus costumbres. Sino se quedarán desconcertados, como yo me quedé el primer día.

Tiró de la cadenita de su collar, él se apresuró a levantarse, pero una patada le indicó que debía tumbarse nuevamente.

Le esposó ambas muñecas medio retorcidas al collar, y le hizo tumbarse boca arriba, con lo que se clavaba las esposas en las muñecas.

Y de pronto, para su sorpresa le metió un objeto de plástico largo en su boca.
Ya me extrañaba que la máscara tuviese un ahujero, ya decía yo, que algún motivo debía de haber para ello.

jueves, diciembre 03, 2009

LA CASONA - UN PEQUEÑO AVISO



Aún temblaba de frío cuando cortó una a una las bridas que le mantenían sujeto a la bañera.

- Secate bien, no quedrás pillar algo, ¿verdad? - Dijo dandole una toalla
- Gracias mi ama, tengo un poco de frío, muchas gracias.

Le esposó las muñecas a la espalda, y le puso el antifaz.
- Ahora irás a descansar un rato, necesitas recuperar fuerzas para la sesión de mañana.
- Si mi ama como diga.

Le condujo de nuevo por una maraña de pasillos sin fin, escuchó un nuevo concierto de puertas que se abrían y cerraban a su paso.

Vuelvo a mi habitación, seguro, tantos pasillos y puertas que se cierran.
Me lleva de nuevo al sotano, o debería de decir a mi celda, aunque no sé como definirla porque la verdadera celda si es que no hay más que yo desconozca, está en la cocina.

Afortunadamente para mí no nos dirigimos hacia allí. Sino ya habríamos llegado hace tiempo, está al lado del salón. De cualquier forma desconozco totalmente sus intenciones y lo que quiera que me tenga preparado, solo sé que será duro, porque ya me lo avisó.

Su voz lo sacó de sus pensamientos.
- Ahora estamos ante los escalones que ya conoces, bajalos con cuidado e intenta no caerte.
- Si mi ama, así lo haré.

Tropezó y casi perdió el equilibrio, en ese momento supo el motivo por el cual le esposaba siempre las manos a la espalda cuando le conducía al sotano, notó un fuerte tirón de sus esposas hacia atrás que casi le sentó en los escalones, pero que a la vez le impidió caerse.

- Trata de poner más cuidado en lo que haces, ¿que te había dicho sobre las escaleras?.
- Muchas gracias por no dejarme caer mi ama, trataré de fijarme más, lo siento.

Entraron al sotano y le quitó las esposas, el se frotó sus doloridas muñecas.
- Muchas gracias mi ama.
- ¿Tienes hambre?. - Dijo mientras le quitaba el antifaz.
- Si mi ama, tengo hambre, pero haré lo que diga.
- Ve hacia tu cuenco y comé como un buen perrito, sin dejar nada en el plato.
- Si mi ama, como desee.

Intentó sujetar el cuenco con una mano para que le fuese más sencillo comer, cuando recibió un fuerte latigazo en sus nalgas.Llevaba unas horas encerrado en el armario, o quizás había pasado un día, lo desconocía, de lo que estaba totalmente seguro era de que sus brazos estaban agotados, las muñecas doloridas y el resto del cuerpo exhausto por lo forzado de la postura.


- Si puedes sentarte un momento.
- Muchas gracias mi ama.
- Tienes tu comida sobre la mesa, cuando te hayas recuperado lo suficiente puedes salir y comer, cuando te necesite te llamaré. Mientras tanto, deberás permanecer en tu postura, justo donde estás ahora, ¿ha quedado todo claro?.
- Si mi ama, está todo claro, gracias mi ama.
- Se ve que tengo un perrito realmente estúpido.
- Lo siento mucho mi ama, no lo volveré a hacer.
- Ven aquí y tumbate boca arriba.
- Si mi ama, como desee.
- Manos a la espalda - Dijo mientras le esposaba con fuerza.
- Abre bien las piernas. - Dijo esposando cada tobillo a las patas de la camilla.
- Si mi ama como diga.

Le ató los huevos fuertemente con una cadenita, como había hecho tantas otras veces y le dió una patada en ellos con el pie descalzo.

- Gracias mi ama, le agradezco mucho que se haya descalzado.
- Ahora comerás y esta vez lo harás bien, ¿Está claro?. - Dijo dandole otra patada.
- Si mi ama, haré lo que me diga.

Le soltó ambos tobillos, el encogió las piernas de dolor y se quedó unos segundos echo un ovillo.

- Levantate y ve a comer algo. - Dijo mientras le esposaba las muñecas hacia delante.
- Si mi ama, como diga, lo intentaré.

Se dirigió hacia el cuenco, la comida no era demasiado apetitosa pero no tenía otra opción y tenía hambre.
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