Un poco de música..

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domingo, abril 10, 2011

LA CASONA - HASTA LAS ENTRAÑAS..


- Apoyate en el borde del potro y no te muevas.
- Si mi ama, como desee.
De un solo empujón le enculó con el dildo mas grande que tenía.
- Ahhhhhhh. - Ahogó un grito en su garganta.
- Bueno, ya que estás un poco mas cómodo, vuelve a tu silla.
- Si mi ama, como diga.
- Siéntate bien. - Dijo mientras le daba un latigazo en los muslos.
- Si mi ama, como desee.

Mierda de dildo, me lo estoy clavando hasta las entrañas. No podía haber elegido un dildo mas pequeño.. Que va.. Cuanto más grande mejor.. Y por si eso no fuese poco, tengo que sentarme sobre el.
Uffffffff, espero que pronto me deje levantarme de la silla, apenas si llevo cinco minutos y siento el dildo como se mete dentro de mi cada vez mas..

- ¿Estás cómodo?.
- Si mi ama, a su gusto.
- Entonces deja de moverte o serás severamente castigado. - Dijo mientras le daba un fuerte latigazo en las costillas.
- Si mi ama, como diga.

Un rato después
Joder.. Ya casi no aguanto mas.. Tengo unas ganas enormes de levantarme e irme corriendo al baño.. Pero debo de aguantar, no quisiera verla enfadada de nuevo..

Ella bebía otro sorbo de Cola mientras le veía temblar y se reía.
- Manos a la espalda, alejemos tentaciones innecesarias. - Dijo riéndose, mientras le esposaba las muñecas a la silla.
- Si mi ama, como desee.
- He olvidado traer un pequeño detalle. Trata de no moverte hasta que vuelva.
- Si mi ama, como diga.

Uffffffff, estoy a punto de reventar y no tiene mejor idea que esposarme a la silla e irse.. Espero que vuelva muy deprisa.. Lo último que desearía sería no llegar a tiempo al baño. Se pondría furiosa, seguro.

Un momento después la vio llegar con unos cubitos de hielo y se estremeció..
- Mi ama, por favor. ¿Me permitiría ir al baño un momento?.
- No, aún no lo necesitas. - Dijo mientras posaba un cubito de hielo sobre su ingle.
- Si mi ama, como diga.




viernes, abril 08, 2011

LA CASONA - UN POCO DE BEBIDA..





Varias horas después

Mis pobres brazos.. Están totalmente entumecidos, apenas si me responden.. ¿Cuantas horas habré estado en esa maldita postura?. Lo raro es que de pronto me quiera dar un descanso.. No tiene precisamente cara de estar demasiado contenta..

- Siéntate un rato en la silla. Vamos que no tenemos todo el día.
- Si, mi ama. Como desee.
- Y ahora, veamos si por lo menos haces una cosa bien.
- Si mi ama, como diga.
- Terminate tu bebida. - Dijo mientras le señalaba una gran jarra llena de líquido.
- Si mi ama, como desee.

Uffffffff.. Una jarra entera llena de.. glup, mi bebida.. Si al menos no supiese tan mal. Un solo sorbo ya deja la garganta casi como si fuese papel de lija. Eso por no hablar del indescriptible sabor.. Realmente asqueroso.. Tantas horas sin tomar nada.. Con el hambre que tengo, y se empeña en que me tome esta maldita bebida.. Puaj.

- Sigue bebiendo, rápido que no tengo todo el día. - Dijo mientras le daba un latigazo en las costillas.
- Si mi ama, como desee. Trataré de hacerlo mejor.
- Eso espero. - Dijo mientras abría una lata de Cola y bebía un sorbo.

Oh.. Una Cola fresquita.. Quién pudiera beberse una Cola ahora. Debe de estar deliciosa.. Pero no.. Tengo que beberme este líquido tan rico.. Puaj..

En un último esfuerzo terminó la jarra y la miró.
- Ya está mi ama.
- Muy bien, ahora harás algo aún mas sencillo para ti.
- Si mi ama, como desee.

sábado, mayo 01, 2010

LA CASONA - AL ALCANCE DE LA MANO..



Es raro, pero rarísimo que me mande de pronto sentarme, y mas después de haber roto el puñetero huevo.. Sin duda que algo se le ha debido de ocurrir. Pero, ¿Que?. ¿Y para que debería de sentarme justo ahora en la silla..?.
- Muy bien, pón las manos a tu espalda.
- Si, mi ama, como desee.

Tras esposarle ambas muñecas cuidadosamente retorcidas, le ató ambos tobillos a las patas de la silla y la acercó a la mesa.
- Tendrás hambre, ¿verdad?.

Uy uy.. Espero estar equivocado.. pero.. ¿Ahora que le contesto?.
La verdad es que la pregunta es absurda.. ¿Como no iba a tener hambre, si apenas me permitió comer dos galletas?..
- Si mi ama, tengo un poco de hambre, gracias, mi ama.
- Pronto comerás.. No te preocupes, quedarás satisfecho.
- Oh, muchas gracias, mi ama.

Trinchó el pollo, y puso en un plato una de las pechugas y unas patatas y se puso a comer lentamente.
- Come, puedes comer cuanto gustes, solo tienes que cogerlo. - Dijo riéndose
- Si mi ama, pero.. ¿Como podría cogerlo con las manos esposadas a la silla?. Además estoy lejos de la mesa, aunque moviese la cabeza no podría alcanzar ni tan siquiera una patata.
- ¿Podría soltarme mi ama?. Por favor, aunque sean cinco minutos, lo suficiente para comer algo. Por favor, mi ama.
- Vaya, es una pena que no alcances la comida, debe ser que no tendrás la suficiente hambre.. - Dijo riéndose a carcajadas mientras le guiñaba un ojo.

Ella mientras tanto dió buena cuenta de las pechugas de pollo y de parte de las patatas.
Después abrió una Cola y bebió.

El sudaba copiosamente e intentaba en vano estirar la cabeza lo suficiente para poder alcanzar algo. Finalmente se rindió ante la evidencia, tenía la comida a un par de centímetros de él, pero hiciese lo que hiciese no podría alcanzarla sin ayuda.

- ¿Tienes sed?. - Dijo mientras sostenía una lata de Cola.
- Si mi ama, tengo sed. ¿Podría beber un poco, por favor, mi ama?.
- Aunque fuese agua, por favor, mi ama, por favor.
- Claro que sí, no se puede permitir que pases sed.. - Dijo riéndose a carcajadas.
Entonces cogió el vaso, cascó un par de huevos y los vertió en el.

jueves, septiembre 10, 2009

LA CASONA - EL COBERTIZO



La lluvia seguía callendo, ya estaba totalmente empapado..
El sonido del móvil le sobresaltó.
Se apresuró a leer el sms, de todas formas que podía hacer allí, salvo esperar y echar un vistazo al móvil...
Sms: "Llegaré más tarde, la verja está abierta, empujala. La llave del cobertizo está bajo el felpudo. Ponte comodo. Ya tendrás noticias mías.

Por lo menos ahora tenía algo que hacer... y podría dejar de mojarse.
Empujó la pesada verja, que chirrió y no sin esfuerzo logró moverla, era muy pesada, y estaba cansado. Al tercer intento la obstinada verja cedió, y le permitió entrar.

El cobertizo estaba al lado de la verja, tapado con los matorrales, más que cobertizo debió de usarse en sus buenos tiempos como garita, ya que disponía de una ventanilla a través de la cual observar y ver si convenia abrir o no la puerta.
El cobertizo por afuera se veía recien pintado y bonito, pero nada más lejos de la realidad, dentro sus paredes estaban totalmente desnudas, a ladrillo vista, ni siquiera estaban lucidas las paredes.

En el cobertizo lo único que había era una silla y una toalla, sobre el suelo de cemento...
Muy previsora, pensó, como siempre..

Se quitó su ropa calada y se envolvió en la toalla tratando de entrar en calor.
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