Un poco de música..

Mostrando entradas con la etiqueta algodón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta algodón. Mostrar todas las entradas

viernes, abril 09, 2010

LA CASONA - UN PEQUEÑO EMPUJÓN..


Pero naturalmente aún no había terminado el día, al menos no para él.
Cogió un algodón lo volvió a empapar en alcohol y lo pasó sin ningún miramiento por sus pezones.

Antes de colocarles cuidadosamente ajustados, sendos piercings.
Luego derritió unas gotas de estaño y soldó ambos extremos de cada piercing de forma que le resultase imposible por si solo el hecho de quitárselos.

Entonces puso en marcha de nuevo el estridente motor.
Mierda.. que puede querer hacerme más. Si por lo menos no llevase puestos los cascos podría intentar suplicarle.

Seguramente no me haría ni caso, pero sería tan reconfortante oír su voz, verla.. cualquier cosa.
Un momento.. juraría que.. Si, mis hombros ya no están tan tirantes.
Uf, que maravilla, tal parece que me fuese a soltar, cada vez están en una postura más asequible.
Si, es cierto.. Va a soltarme..

De pronto, el motor se detuvo, y ella apagó su iPod. Y le liberó ambas muñecas.
- Apoyate en la escalera y no te muevas, pronto habré terminado.
- Si mi ama, muchas gracias. Haré lo que desee.

De un fuerte empujón que casi mueve la escalera, le enculó. El no pudo evitar chillar, mientras sendas gotitas de sangre resbalaban por sus muslos.
- Lo.. lo siento mucho mi ama, no pretendía chillar. Pero.. es que me ha cogido por sorpresa. No me castigué o si lo hace pospongalo unas horas, estoy agotado, por favor mi ama, por favor.

Uf.. no tenía que haber chillado, seguro que se ha cabreado conmigo.
Mierda.. Ahora mismo no soportaría otro castigo.. joder, ¿Porque coño he tenido que chillar?..

Para su sorpresa le soltó, las rodillas y sus tobillos. Tan solo permanecía atado por sus costillas, y apoyado en el escalón superior de la escalera.
- Ahora te voy a soltar y te irás a descansar un rato, cuando llegues a tu cuarto podrás ponerte presentable, siempre y cuando tengas cuidado de no mojar el collar. A menos claro, que se te apetezca recibir un calambrazo extra.
- Muchas gracias mi ama, pero.. ¿Como podré ponerme presentable, si no veo ni por dónde voy?.
- Cuando llegues a tu cuarto, te quitaré tu antifaz. Y ahora ni una pregunta más.
- Si mi ama, como desee. Perdone mi impertinencia.

lunes, abril 05, 2010

LA CASONA - ENSARTADO..


La cadena seguía tirando de sus brazos como si quisiese arrancarselos..
El palideció y reprimió un grito, que de todas formas resultaría completamente inútil en semejantes circunstancias.

De pronto paró el motor, ató una cadena alrededor de sus costillas, la enganchó al motor y lo puso de nuevo en marcha.

Uff.. otra cadena más, espero que no la apriete demasiado. ¿Para que coño necesito una cadena apretando mis costillas?. ¿Es que acaso creé que puedo irme a alguna parte?.

Mierda de cadena, como si no me bastase con tener los hombros a punto de salirse de sus órbitas, no tiene mejor idea que apretar mis costillas.
Joder, era lo único que me hacia falta para terminar de respirar peor.

No aprieta mis pulmones.. pero, tener eso ahí apretado, no lo hace precisamente más sencillo.. Mierda.
Joder, otra vez el puto motor.. Odio ese maldito trasto, y encima el ruido infernal..

La cadena tiró de su cuerpo hacia atrás lentamente hasta dejarle vertical, los brazos seguían cuidadosamente extendidos y ambas piernas atadas a las patas de la escalera, sus pies reposaban ambos sobre el escalón inferior de la escalera, y por primera vez desde hacia horas, sostenían el peso de su cuerpo.

De pronto el motor se detuvo, y se hizo un silencio cortante que hacia aún mas daño en los oídos que el ensordecedor sonido del motor.

Demasiado silencio. Tengo miedo, maldita sea. Lo que sea que vaya a ocurrir, se que sucederá ahora.
Estoy seguro de que no se ha tomado tantas molestias, colocándome en esta maldita postura para no hacer nada.

Me gustaría, pero.. la conozco lo suficiente para saber que no le gusta echarse faroles.
De pronto, escuchó sus pasos acercándose, y notó como posaban lo que parecía una bandeja sobre la escalera.

Notaba el frío borde metálico contra su ombligo.
Ella cogió un trozo grande del rollo de algodón y lo empapó en alcohol, luego notó como le ponía sendas pinzas, realmente apretadas una en cada pezón.

Y lo volvía a mojar de nuevo.
Calma.. Son solo dos puñeteras pinzas.. Duelen, pero nada que no haya aguantado otras muchas veces, me jodería que las quisiese dejar ahí para siempre, pero.. no es para tanto..

Me he asustado para nada. Si seré tonto..
Pero, naturalmente, se equivocaba..
Notó la pinza que le apretaba aún más que antes e intentó sofocar un grito en su garganta, antes de comprobar como su pezón era ensartado de un solo golpe y atravesado con fuerza, no pudo evitar chillar.

Ostia.. ostia.. ostia.. Lo que ha dolido, me cago en la puta leche..
Mierda.. eso significa que.. mi otro pezón..

Antes de se hubiese repuesto del dolor de su primer pezón, el otro corrió igual suerte, con un rápido y preciso movimiento, fue cuidadosamente ensartado.
ufffff ufffffffff Joder.. joder.. joder.. Me ha dolido aún más que el otro.
Creative Commons License
LA CASONA by VERTGREENVERT is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 3.0 España License.
Based on a work at vertgreenvert.blogspot.com.
Permissions beyond the scope of this license may be available at @VERTGREENVERT.